El amor no distingue raza, sexo o edad, pues él simplemente llega en el momento menos esperado y te flecha para siempre. El amor es el idioma del corazón y fue eso lo que nos unió, pues a pesar de no entendernos verbalmente, nuestras miradas, gestos y latidos hacían que todo fuera más fácil.


Nuestros corazones se sincronizaron desde el primer momento en que te vi y a partir de ahí funcionan en un solo latir. El amor nos juntó y el corazón nos comunicó, aprendimos a hablar sin palabras y a guiarnos solo por los sentimientos.


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