Un intercambio de miradas, una lluvia de sonrisas, nervios a granel brotaban por los poros. Era igual para los dos, fue inmediato, bajo la contemplación de la luna y las estrellas. Tres cosas fueron los ingredientes de tu promesa: alma, corazón y vida.




Con el alma me complementaste en lo más profundo de mí ser, hiciste de mí una mejor persona, alguien más completo espiritualmente. Con el corazón me enseñaste a amar, sentí la magia de querer, todo en mi late porque la vida la conocí solo contigo. Alma, corazón y vida me hacen feliz. Alma, corazón y vida conmigo y contigo, por siempre.






















