Cuando me besas una nube de luciérnagas iluminan el cielo entero y se desprenden como estrellas fugaces sobre nosotros, tocando nuestras almas con el dulce de la miel.
Cuando me besas siento un torbellino rugir por cada una de mis venas, el corazón galopando salta por mis oídos, girando nos envuelve y eleva hasta el infinito, posándonos nuevamente sobre el cálido suelo que siento como nubes de algodón bajo mis pies cada vez que me besas.
Mi cuerpo se convierte en flores y su aroma se expande, te llena y embriaga cuando me besas.



















