Una relación de pareja conlleva construir juntos un espacio en el que ambos se sientan cómodos, donde reina el respeto y la comprensión. Las intenciones no son cambiar al otro, se trata más bien de ayudarlo a ser una mejor persona.
En ocasiones nos toca corregir alguna actitud o acción y lo mejor es hacerlo en privado. Corregir en público puede generar humillación, pena o sentimiento de culpa que luego se convertirán en rabia y dolor.
Actuar con premeditación no es signo de amor. Una pareja sabe cómo decirse las cosas y el momento adecuado para conversarlas. El amor todo lo puede, solo hay que saber el cómo.



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