Vivir atado a la rutina sin sentido, al amor por obligación, a la falta de pasión y a la desesperanza es una condena criminal. No lo mereces, es hora de liberarse de las cadenas.



Destrúyelas, hazlas trizas, no será fácil, muchos se irán de tu lado, las falsas amistades o los cobardes desaparecerán, pero la recompensa es demasiado grande para dejarla ir. Libérate de tus cadenas ahora, perder el tiempo no es una opción.
Hoy mírate en el espejo y di “basta”. Los cambios serán continuos y cuando menos lo esperes ya serás libre, libre para amarte y amar, libre para ser feliz, libre para vivir sin miedos y sin cadenas.


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