En lo que supe que venías en camino me llené de miedos y nervios, no sabía si iba a poder con este nuevo reto y convertirme en tu madre. Sin embargo, mientras ibas creciendo en mi vientre el deseo por tenerte a mi lado aumentaba cada día, pues te estabas convirtiendo en mi mayor tesoro.
Cuando vi tus ojos y escuché tu llanto por primera vez, mi corazón latía aceleradamente; no podía creer que por fin ya estabas a mi lado. Eres mi tesoro más grande y quiero que sepas que siempre estaré para ti cada vez que lo necesites.



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