Cuando internamente sientes que te desordenan, que te hacen suspirar, te sientes a gusto y deseas ser quien verdaderamente eres, es el momento en que internamente sabrás quien es el elegido o elegida.
Existe un proverbio budista que explica que al sentirnos de esta manera no es sinónimo de ansiedad si no de calma, esto se debe a que en un mundo en el cual podemos sentirnos totalmente incómodos de mostrarnos cómo realmente somos con esta persona, y que la misma nos muestra un halo de confianza y seguridad al hacerlo, nos hace transportamos hacia el reconocimiento de nuestra alma gemela, la ansiedad que muchas veces sentimos es únicamente el amor que nos desordena químicamente.



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