Una sola palabra encierra la grandeza del ser humano, la más hermosa y perfecta creación de Dios. Una madre agrupa en un solo cuerpo a la amiga, la amante, la compañera, la hija, la confidente, la mamá.
Su presencia ilumina el rostro de sus hijos, su sabiduría construye gente de bien, su paciencia calma al más intranquilo, su voz es una melodía que susurra cada noche en la habitación de quien la quiere y ama. Solo una madre entiende, perdona, ama sin medida, apoya y sostiene a sus hijos. Es sus ojos solo hay espacio para la belleza y en su corazón para el amor.



Deja un comentario