Perdonar es necesario para purificar el alma y el espíritu. No se trata de exonerar a quien nos agrede, se trata de lograr ser una mejor persona. Perdonar de corazón nos libera, nos hace crecer como individuos, nos eleva a un nivel más alto en la raza humana.
Cuando perdono al otro me perdono a mí mismo por la soberbia, la ira o la sed de venganza. Perdonar de corazón es abrirse paso hacia cosas nuevas, hacia lo positivo, hacia algo mejor. Perdonar de corazón desintoxica el alma, bendice nuestros pensamientos y nos da claridad para enfrentar de mejor manera todo lo que está delante de mí.



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