El tiempo pasa muy rápido, no lo vemos, no nos avisa, casi ni lo apreciamos. Pensar en cuánto has vivido es perder parte de ese tiempo valioso que te arropa sin compasión. Lo verdaderamente importante es pensar en cómo vives, qué haces y lo que deseas dejar cuando ya no estés.
Procurar el bien de los demás, dar sin pedir nada a cambio, irradiar felicidad, conducirte con honestidad y respeto, valorar a todos sin distinción, esto te lleva a vivir con razón. Cómo vives define tu futuro. Deja de pensar entonces en el tiempo y dedica el tuyo propio a vivir para dejar algo positivo.



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