Gracias a ti estoy aquí, te debo la oportunidad de hablar, de sentir, de amar. El camino correcto, la fila indicada, el pase perfecto lo aprendí de ti. Eres única y especial, cada quien tiene su madre ideal.
Gracias a ti conocí el bien y supe del mal, pude nadar sin ahogos, pude correr sin graves heridas, pude saltar sin dañar mi cabeza. Siempre allí junto a mí para sostenerme, empujarme, alentarme y detenerme. Gracias a ti tengo mañanas, tardes y noches. Para ti vine y hacia ti voy. Gracias a ti, soy quien soy.



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