Después de cruzar tantas miradas, de intercambiar tontas sonrisas, de hablar cosas sin importancia al fin la invitación llegó. Fue una noche mágica, una noche de luna llena. La claridad iluminaba tu rostro, veía toda tu silueta.
Su luz nos acompañó, llenó de luz nuestro rincón, nos abrigó para hacernos sentir mejor. Esa noche de luna llena en mi mente siempre quedó, acompañada por el viento suave, tu rápida respiración y tus labios temblorosos.
Una noche de luna llena que jamás se repitió, plena de amor y de pasión, una noche de luna llena que quiero con emoción.



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